Historia de un nenúfar

¿Cómo mantenerse siendo nenúfar?. Desde que he regresado a Utopía soy mucho más consciente de la vida, a cambio he renunciado a un apego que aunque me satisfacía ya no me emocionaba. Habitar aquí me invita a respirar con más atención, y consigue que contemple a la luna llena encuadrada en el mejor de los marcos.

Sigo comunicada con la semilla que habita en mí, y también con la maestra que tantas cosas útiles me comunica. Sigo confiando en el amor y por eso me parece tan hermosa la luna llena. Renuncio absolutamente a creerme las mentiras adquiridas y no me mezclaré con la desidia.

He vuelto a un rincón íntimo junto al mar. He tenido la oportunidad de no desear estar en otro lugar, de confraternizar con un pato paseándose por mis dominios, tan cerca que ya parecemos viejos conocidos. Me he preguntado viendo al pájaro que se posó enfrente de mí en una roca si me ha reconocido de otras primaveras y veranos tal era su confianza y osadía.

He tocado las aguas con las manos y con los pies y contemplado paisajes harto conocidos y familiares, amados. He respirado salitre y he visto a mi pose recibiendo al sol. Me recogí prudente y de camino dos calas en un recodo esperaban por mí.

Y cuando caminé por el asfalto me encontré con armonía y con amabilidad, con regalos en el trato y con promesas de buena continuidad.

S., mayo 013

Genial Jodorowsky

Releyendo por enésima vez a un autor que me apasiona, Jodorowsky, en concreto su obra " Yo, el Tarot ", me dí cuenta de la letra pequeña de la editorial, y me sentí en la obligación de retirar tres textos que he transcrito de su libro pues está prohibido reproducir cualquier parte sea por el medio que sea. Me sentí abusando y me percaté de lo egoista que soy; no siempre ganan las buenas intenciones, sobre todo cuando me dí cuenta de que eso no me exhimía de estar haciendo algo incorrecto. Así que he retirado los textos.

Lo que sí recomiendo es su lectura. Es pura poesía de la psique humana. Cualquiera de los personajes podríamos ser nosotros en distintos aspectos, en diferentes fases. Tan pronto me siento un personaje como otro. Hoy me sentí  LA PAPISA, y poco después EL EMPERADOR, para inmediatamente empaparme del mensaje del PAPA para ver si resonaba conmigo y quedarme finalmente con lo que evoca LA JUSTICIA.

Llevo unos días reflexionando sobre qué es lo que quiero escribir. Me he preguntado de qué escribir cuando una se siente vacía. No es un vacío árido ni mucho menos, es más bien un vergel de sentimientos que no estoy muy segura de cómo voy a conseguir transmitir y si acaso es eso lo que quiero si con ello me tengo que privar de la inspiración que me guía en el momento en el que escribo.

Leo a Jodororsky y me pregunto cómo acaso puedo yo osar a transmitir tan limpio como lo hace este hombre. Desde que he parido un libro las palabras me imponen más que nunca. Porque tal vez lo que yo quiera decir no sea tan importante ya cuando la prosa y las musas me van pidiendo otra cosa sin dejar por ello de ser yo misma tecleando melodías escritas resonando al compás que yo entiendo.

Hoy, un viernes muy tranquilo en el pueblo, he sentido la necesidad de perdonar, de agradecer y de permitir que las cosas sean y que la vida suceda. Se aproxima junio, mes bonito y apto para engendrar situaciones hermosas. Casi seis meses de vida en un año 2013 con la oportunidad de crecer, y ahora surge una oportunidad de crecer desde otros aspectos.

Aunque nunca dejo de agradecer, desde que me levanto hasta que me acuesto, para perdonar antes hay que sentir y aceptar los agravios sentidos, y dejarlos partir sintiendo y expresando cada uno de los síntomas, cada uno de los estados y de las emociones que acompañan al individuo. Así, me permití sentir rabia y enfado. Me permití expresar tristeza y palabras silenciadas. Me permití despedir a la invisibilidad y asomar presente a la vida. Me permití caer enferma y actuar desde la vulnerabilidad. Me permití exigir lo que me pertenece y me permití no tener ganas de llorar.

Incluso me permití despreciar, torcer el gesto con desagrado, escupirle a la mentira y a la vanidad sin renunciar a la bondad de lo que circula por mí. Quiero crear alegría y por ello me debo lealtad, y cuando algo no gusta a saber cómo se exterioriza sin la lacra de la culpabilidad, aunque no por ello me quiero privar, por lo tanto me ocupo en crecer y en saber que crezco, y no exteriorizando lo que siento no voy a conseguir crecer.

La vida es una hermosa tarta que presenta diferentes trozos. A veces la tarta es tan fresca que te apetece más de una ración, otras simplemente es comestible, y otras tan rancia que no quieres probar bocado. A mí me gustaría aprender a quedarme con la tarta siempre fresca y mientras tanto tomo también la tarta que se me presenta comestible, lo que no quiero es ni tan siquiera oler la tarta rancia. En una tarta fresca se puede haber colado un trozo de cáscara de nuez, en una comestible se puede colar un pelo, en una rancia tan sólo el hedor ya repele.

Es indudable que tenemos alguna especie de defecto genético y ancestral y que nos cuesta mucho trabajo trascender nuestras conductas cuando no nos benefician. Las personas nos hacemos daño con nuestras actitudes y conductas. Somos exteriormente sociables e internamente autistas, no hemos aprendido a exteriorizar porque lo asociamos al castigo, y adentrarse en la rectitud actitudinal nos enfrenta demasiadas veces a nuestras inconsistencias e incoherencias internas, con lo cual tendemos a acomodarnos y a obviar.

Sabiendo esto estamos obligados a aguantar y a soportar, o a despedir situaciones nocivas que de algún modo también nos gustan, a las que hemos llegado a apegarnos, a profesarles afecto, a invertir en tiempo y en cesiones por una causa en la que creímos.

Creo que nadie aguanta y soporta sin la necesidad de poner límites cuando las conductas que parten de un mismo interés acaban no siendo equitativas.

Y de ahí vienen fases de distintos sentimientos, deseando que cada vez sean menos ahogados, más lúcidos en la expresión, y más abiertos a las despedidas ligeras de sombras.

Y al final todo se reduce a la elección de lo que uno quiere para sí a pesar de los pesares. ¿Que quieres bondad?, sé bueno. ¿Que quieres guerra?, sé el más inteligente de los guerreros. ¿Que quieres neutralidad?, sé un caminante en el caminito del medio.

S., mayo 013



Le dijo la mentira a la verdad

¿No es cierto que cuando las apuestas y las circunstancias de interacción no son equitativas todo tiene un límite? A veces desearía no saber ciertas cosas aunque ya he aprendido a aceptarlas sin darle más vueltas que las que tiene.

Le dijo la mentira a la verdad: - Quiero ser tu amiga, soy seria, me gustaría entregarme a la amistad.

La verdad, porque es verdad, confió en la mentira y no dudó de sus palabras ni de su ofrecimiento de amistad.

Comenzó una relación que pretendía ser recíproca. La verdad se ocupó en mantenerla y la mentira se ocupó en mantenerla a costa de la verdad.

La verdad, confiada, que no estúpida, pronto identificó a la mentira; se dijo que la amistad bien valía darle la oportunidad a la mentira de reflexionar, de comprender, de observar, de atender, de valorar, de decidir, de crear continuidad..... La verdad comprendió que la mentira primero se disfrazó de verdad para seguidamente disfrazarse de duda, y le dió tiempo a la duda a rectificar.

Pronto la duda se convirtió en comodidad, en negligencia, en traición, en necedad, en egoismo y finalmente la mentira ya no tuvo dónde ocultarse.

Y la verdad se despidió del invierno para recibir a una primavera en la que plantar semillas de verdadera amistad.

S., mayo 013

Compañeras de reposo necesario

Recién llegada  de un finde pasado por agua en ambientes en los que lo único que se ha favorecido es el buen descanso. Como acompañante en ésta ocasión, uno de los seres más inteligentes y sensibles que he tenido la fortuna y el privilegio de conocer, mi querida "Aisha", una fémina canina; durante tres meses ha quedado a cargo de los amigos y en este finde en el que mi principal prioridad era el descanso y la recuperación de una semana complicada debido a una gripe galopante primaveral inesperada, decidí llevármela conmigo hacia un lugar en el que el buen descanso es norma y no excepción.

Tuvimos un viaje suave y tranquilo, con una conducción serena y relajada ya que todavía la fiebre conseguía ralentizar mis ritmos sí o sí, obligándome a una atención extra y a movimientos pausados, no tanto por la intención como por la necesidad.

Llegábamos un viernes festivo a las ocho de la tarde. Lo primero que hice fue sacar el equipaje e ir a cambiarme por una ropa más ligera y cómoda. Aisha es una perrita urbana, le encanta el camino y disfruta mucho de las pateadas a las que ha venido conmigo, aunque no está nada acostumbrada a los sonidos del rural, así que rozando la noche no se despegaba de mí asustada por cualquier ruido que para ella es extraño, aclimatándose poco a poco al lugar, y aunque es muy independiente se le notaba la falta de costumbre en la noche fresca y poco estrellada, impidiéndole investigar como ella suele hacer, más bien deseando refugiarse en el interior de la casa pidiéndome silenciosamente con esa mirada tan particular suya que todo lo dice sin pronunciar palabra que la llevase al buen refugio.

Tuve que llevar conmigo un poco de todo en cuanto a medicación más la que me olvidé encima de la mesa de la cocina debido a la falta de costumbre de tanto potingue químico. Mi intención era recoger al día siguiente ramas de eucalipto para hacer algún que otro vaho que aliviase mi congestionado pecho. Los moquitos empezaban a salir y el catarro ya era presencia seca, con lo cual no había ambiente respiratorio adecuado como para hacer grandes recorridos el sábado, aunque no faltaban los ánimos ni el talante para realizar una pequeña ruta que aliviase a una musculatura cansada y dolorida.

Así que la elección fue una ruta de 20 kmts ida y vuelta. Sabía que no iba a ser toda, simplemente la decisión fue llegar hasta dónde me pareciese y regresar. La ruta se desenvolvía a rás de río, con amenazas de lluvia y remansos de sol a partes iguales. A Aisha le daba igual, todo le parecía bien y se le notaba el disfrute, creo que finalmente haríamos unos 10 kmts ida y vuelta en un terreno fácil y llano, sin desnivel, con conciertos de ranas y con imágenes del río maravillosas y sosegadas, con barcas autóctonas muy peculiares y con caminantes cuasi domingueros al paso, o con ciclistas, o con gente haciendo una ruta de mantenimiento que se veía que era su diario.



El domingo ya sería otro cuento. Descanso, descanso y más descanso. Aunque el día amaneció lindo y soleado enseguida unas nubes de lluvia cerrada anunciaron que sería un día pasado por agua intermitente. Nos levantamos tarde y la decisión fue dedicar el domingo al reposo del guerrero. Lo que nos quedaba por delante era un día de sofá y manta, de lectura, de siesta, de modorra, de música suave de fondo, de salida al exterior a contemplar a una naturaleza relajada e impávida ante los ritmos humanos, de olvidarnos del reloj, tanto que ni tan siquiera pude intuir ni la hora que era.

Así se nos pasó el día, y la tarde, y la noche. Había programado el trabajo a partir del martes exceptuando trabajo ineludible a última hora de la tarde y la intención era hacer un regreso tranquilo a partir de las cinco de la tarde del lunes. De lo que uno quiere a lo que uno debe transcurre un trecho, el caso es que hoy es lunes y es día laboral y he atendido llamadas en un día laboral atípico, el caso es que lo que una organiza y piensa no viene siendo lo que finalmente es, el caso es que lo que una quiere no siempre se corresponde con lo que viene siendo, y el caso es que lo más adecuado y funcional es no obviar nunca la realidad, que todo tiene su tiempo y lugar y que el mío había llegado a su fin. Así que a las 12 del mediodía ya estábamos listas para un regreso que nos trajese de vuelta sin prisa y sin pausa antes de atender una tarde en la que las obligaciones no esperan.

Y aquí estoy de nuevo. Aisha ha sido devuelta al compañero de turno tras un fin de semana en el que ha disfrutado; ha sido querida, atendida, mimada, ha correspondido con muestras de afecto y de lealtad como pocas veces se sienten; yo me siento mucho mejor, el catarro ya no es seco sino con " burbujitas " como yo las llamo. Ya no hay fiebre, tampoco malestar corporal, como si la consigna fuese " ¡hasta aquí! " y no quedase otra más que continuar, siempre continuar....

Agradecida al ambiente que me ha ayudado a sentirme aquí y ahora en un entorno que apacigua para poder seguir sintiéndome aquí y ahora en un entorno que acelera más de lo que yo quisiera.

Que no falte el camino ni las condiciones que ayuden a sentirnos en él.


S., mayo 013

A miña terra

A miña terra esperta e saúda con raios que tremen ao sol de tan tímidos.
Nai amorosa e humilde na súa xenerosidade e abundante na
súa simplicidade. Tras unha noite de tempestades e de ventos
fiumentos o novo día é un berce que mece docemente
tra-la chuvia ao arco da vella que perfila nun novo horizonte
promesas de celebracións asentadas pacíficamente no meu interior.


A miña terra acolle e agasalla panoramas fermosos que invitan
a respirar. Protexe ríos e fragas, montes e mares, indómita
forza que preserva o meu legado animándome a comprender
que o que me ofrece é o que debo de manter para quen
camiña detrás de mín, así como quen me precedeu xuroulle
lealtade aos meus pasos e aos meus beneplácitos nela.


A miña nai é costa e interior, é peixe fresco e vides doces,
a sabor a antergos evocados e lembrados no meu paso
por muiños conservados, é homenaxe nas restauracións
e fala nos beizos dos nenos. Historias de meigas e de
luceiros camiñantes nas escuridades do camiño, é arume
a terra mollada impregnando os sentimentos.


É creatividade ao descoberto e limpeza nas meixelas
nas que se dilúen as gotas de auga lavando amarguras
cando caen tan miudiñas que síntense tenras. É bravura
con determinación e sentimento " jerrilleiro " cando atacan
a súa compostura. É forza da natureza defendendo os
seus espazos indómitos, é doce nas súas entregas.


¡A miña terra, a miña terra, qué ledicia
pertencer a súa esencia, qué bonito camiñar
na súa estela, qué manto me protexe durmindo
baixo a súa lúa e as súas estrelas, qué privilexio
amencer baixo a súa cantiga titiriteira!
Orgullo son baixo a súa infinita, namorada e protectora beleza.




S., 17 de maio de 2013, Día Das Letras Galegas

Día Das Letras Galegas, homenaxe a Roberto Vidal Bolaño

Escritor e dramaturgo polifacético, nunca esquecerei cómo e de qué xeito as súas verbas transportaron emocións de suspiros que impactaron directamente no meu corazón lendo a súa obra e máis tarde admirando, recreando e vivindo transportada en imaxes que me souberon a auténtico eses films tan entrañables como foron e son " A lingua das Bolboretas " e a magnífica " Sempre Xonxa ".

Parabéns a todo-l@s que aman a esta nosa terriña meiga, que continúa a mostrarnos e a agasallarnos coa súa máxica beleza a importancia de seres pólas que seguen a alimentar raíces que temos a obriga de ocuparnos en manter e darlle unha continuidade que saiba a legado digno, coma somos nos, éstes que aquí e agora habitan esta terra nai.

S., 17 de maio de 3013

O texto é un poema, un fragmento en realidade, da obra de Vidal Bolaño " Laudamuco, señor de ningures ". Escollín para publicar neste blog unha obra realizada por nenos e nenas orientados por profes interesados na educación e na creatividade de pequenos grandes galegos, por póliñas que seguirán a alimentar raíces que imos construindo e mantendo para que non se esquezan da importancia da terra que nos acolle a todos. Grazas a " Pementeiradas " pola vosa labor de continuidade e de crenza na boa orientación educacional.


Confraternización caminante

Será que el tiempo está tan revuelto que desestabiliza hasta al caminante más avezado, no lo sé, el caso es que me ha dado tanto el sol y tan repentinamente este fin de semana pasado que he acabado postrada en la cama con fiebre, algo que no experimentaba hace tantísimos años que la experiencia me supo a vieja conocida con sabor a novedad. No sé muy bien si es por algo que comí o por insolación, el caso es que acabé con síntomas gripales en primavera y con un estado febril que hacía años que no padecía y que me obligó a permanecer en la cama teniendo que anular todo el trabajo de un día porque sinceramente no podía ni con mi alma; es terrible sentirse sin salud y no tuve otra más que dejar salir a la queja medio en rumores mientras me salía espontaneamente llamar a mi mamá como si fuese una niña pequeña. Será la edad o que una ya no está para todos los trotes, el caso es que no me gusta nada sufrir ese tipo de vulnerabilidad que me dejó tan indefensa como un pajarito y de la que todavía no me siento recuperada aunque afortunadamente pude retomar el trabajo y aquí sigo, de momento torpemente en pié y mejorando.

Ahora que parece que el ser vuelve a su ser, valga la redundancia, todavía débil y con el cuerpo dolorido, me permito recordar un fin de semana en el que se combinaron actividades varias, desde una pateada corta con bar por el medio y papatoria deliciosa y nada conveniente para una cena, a una ruta larga al día siguiente acompañados de unos intensos tonos de sol al que todavía no estamos adaptados con tanto vaivén climatológico y compra de diversos panes que acompañarían a los caminantes en sus viandas.

No pudimos terminar la ruta como yo quería, todavía no tengo la exploración terminada y lo que hicimos resultó ser más largo de lo que calculé en un principio; tampoco era una ruta terminada ya que todavía estamos intentando unir los tramos que vamos explorando durante las últimas cuatro semanas y resulta bastante complicado por ser una población muy habitada, con lo cual el asfalto es cada vez más presente y se anulan cada vez más aquellos caminos a pié que antes unían las poblaciones por medio de senderos pintorescos y todavía rurales. Así que hicimos el regreso acortando y prescindiendo de un tramo que pertenece al camino de Santiago Portugués que pasa por el río Labruja, aunque la pateada nos llegó bien.

Desde la confraternización con hermosísimos caballos a unos cuantos torneos de billar de chicas contra chicos (no voy a decir quien ganó para que los egos no se alteren, ni para los que ganaron ni para quien perdió, quedamos en que tendríamos que revisar las normas básicas del billar americano pues entre tanto cachondeo alguna que otra trampa se coló..., jejejejeje...). Lo único cierto es que todo contacto con la madre tierra es una bendición y si es en buena compañía esta que escribe no podría desear nada mejor.

El entorno no pudo haber sido mejor ni peor, simplemente era el adecuado y el que se favoreció. Tranquilidad, buenas vistas, buen tiempo, horizontes despejados, ánimos dispuestos, buenos caminantes, buenos amigos. Del tema de cocinar y de lavar cacharrada durante nuestra estancia nos encargábamos entre todos con lo cual no fue nada pesado convivir, todo estaba rico rico, desde la compañía hasta el calor de hogar, y desde lo compartido a los momentos personales; pudimos disfrutar de una señora casa acogedora, agradecida y complacida con la vida que se desarrollaba en sus internos y externos, y toda ella a nuestra entera disposición; de una tierra que nos ofreció naranjas y limones casi directamente exprimidos del árbol, de romero y perejil con el que aliñar nuestras comidas, y de un porche en el que degustamos los platos en un ambiente íntimo y relajante que favoreció las buenas conversas y la buena distensión, el ralentí del tiempo y acoplarnos a un ritmo que vivificó nuestras energías aceleradas; aunque pensemos que lo llevamos más o menos bien en nuestro cotidiano cuando llegas a ambientes así te das cuenta de lo vertiginoso que va todo en un día a día cada vez más repleto de imprevistos que ya no cogen ni se pueden colar en la agenda cotidiana.

Tuvimos ocasión de visitar una feria de antiguedades con mucho ajetreo turístico en un ambiente relajado y natural, con mucho verde y agua en el entorno, de disfrutar del folklore popular en unas danzas que me dejaron impresionada con los atuendos, las danzarinas vestían unas polainas blancas muy bonitas que se insinuaban muy sensuales, abriéndose la imaginación hacia tiempos pretéritos cuando de una mujer no se veía más que el tobillo y lo que sería llegar a verlas bailar dando vueltas  mientras se dejaban entrever las polainas y la piel, bueno bueno bueno...., ¡tremenda imaginación!. Y los hombres bailando con esos zuecos tan poderosos, esas figuras tan esbeltas mientras sacaban sonidos que acompañaban la danza con unas castañuelas que le daban ritmo y armonía al baile.

O unas bicicletas antiguas, una de ellas con carrito para bebé incorporado, ¡qué cosas oigaaa!, si es que todo está inventado desde hace tanto tiempo que lo nuevo nos parece original cuando la realidad es que como casi siempre ocurre, todo es reciclado, puro reciclaje. Quise regatearle a un vendedor por la figura de un Santo que me interesaba, no es que me invadiese una vena religiosa, que para nada, sí porque el Santo en cuestión era de mi interés, por raro de encontrar entre tanto Santo habitual, porque aunque es fácil de identificar por su atuendo y pose no lo es tanto encontrarlo en otros formatos y posturas, y porque tenía una cierta antiguedad; el caso es que pedían un precio importante por él que yo no estaba dispuesta a pagar ya que tenía algunos desperfectos que tendría que restaurar, y como no sé regatear y enseguida se me ve el plumero pues no sé poner cara de póker para ciertas cosas y seguro que se me veía el interés y el deseo en la mirada, el vendedor no admitió mi inexperto regateo, así que me quedé sin el Santo, será que así tenía que ser.

Llegada al dulce y acogedor hogar dónde todavía teníamos al tiempo cómplice acompañándonos. Un reto más para una partida al billar en la que todos entramos al trapo. Fue muy divertido jugar por parejas e ir tomándonos cada vez más en serio el juego, elaborando estrategias de ángulos en los que tocar para que entraran las dichosas bolitas, el vacile, las risas, el delicioso vino añejo de porto tan dulce como la miel, alguna que otra infusión por el medio por eso de no perder la partida, ¡jaja!, el placer de ver una estrategia bien elaborada convertida en acierto o la cara de idiota que se le queda a una cuando la bola se va a su bola tapete adelante y los compañeros vacilan con la mejor de sus carcajadas no quedándote otra que unirte a ellas, jajajajaa....

Fin de la velada con la lectura de un cuento para los caminantes y a dormir que mañana es otro día.

El día amaneció lindo y tranquilo, sin prisas por nada más que por dejarnos fluir el resto del tiempo del que disponíamos, que ya no era mucho, había que regresar. Desayuno delicioso y decisión de qué queríamos hacer. No iba a ser patear sino disfrutar del entorno. Las chicas decidimos quedarnos y plantear la comida mientras los chicos se fueron a comprar pan y ensalada para acompañar (esa era la excusa), el hecho era que nos apetecía quedarnos entre chicas y a los chicos les apetecía confraternizar a su manera. Llegaron como gallitos jabándose de lo bien que se lo pasaron hablando con las preciosidades con las que se encontraron mientras se tomaban unas cervecitas mientras las chicas los únicos gallos que escuchamos eran los de los alrededores, jajajaja, eso sí, con un porte envidiable que no defraudaba a ninguna gallina del corral.

Comida bajo la sombra que ofrecía el generoso porche, colándose una brisita ligera que invitaba a la siesta y a una sonrisa de beneplácito mientras piensas y sientes que esto sí que es vida.

Recoger las pertenencias y despedida, no sin antes contemplar la presencia y alegría de un hermoso rododendro en flor recién plantado. Abrazos que se contagian el sincero afecto y promesas de continuidad en el corazón.

Que no nos falte el camino en el cual las presencias son camino y compañía con la que caminar los buenos rumbos.

Con afecto,

S., mayo 013

Superación

Yo quería ser buen@ en muchas cosas.
Ahora creo que tengo que aprender
a ser mejor en las que importan.

S., mayo 013

Un paseo onírico y virtual, más que físico y materializado en una acción

Tiempos en los que las obligaciones se acumulan. Ya cuenta con cierta sabiduría bien asimilada y no existen batallas perdidas contra el tiempo, ya no se le planta cara, más bien se elige la opción de que tal vez, con un poco de inteligencia, puede optar a ganar una guerra que sólo puede provenir de una falta de resistencia y de esfuerzo que merma la energía. Así que simplemente asume las obligaciones sin lamentar no disponer de un espacio de tiempo al día para sentirse persona única, sabiendo esperar su momento muchas veces con el deseo de que la paciencia continúe a su lado, sabiendo que no siempre es posible y que todavía asoma la impaciencia.

El caso es que todavía puede soñar, un soñar despierto mientras contempla el mar, un cielo que hoy se presenta con más motivos azules que en estos días, con nubes que anuncian temperaturas fiables y un ritmo que por muy acelerado que sea también va anunciando un fin de semana próximo con promesas de ralentís necesarios y de ausencia de pensamientos tan sólo ocupados de deberes y obligaciones.

Echa de menos esa caminata diaria, ahora suplida por una más de tantas tareas. Se dice que ya vendrán tiempos más relajados, que tan sólo es cuestión de permitirle a la vida completar sus propios ciclos, sus propias mareas.

¿Desde cuando tantas prisas? ¿desde cuando no es suficiente el tiempo para tanto quehacer?, se diría que cuanto más hace más le viene encima, interminable sucesión de actividades, todas importantes, todas con su razón de ser, todas reclamando tiempo, y el tiempo es sólo el que es.

Recuerda otros años por estas épocas, todavía disponía de alguna media tarde para salir hacia las playas y exponer un cuerpo íntegro al sol, para regresar con la sensación de un poquito más de vida dentro y con las fuerzas suficientes para proseguir. Ahora debe de contentarse con un moreno de esos que llaman de albañil, con la marca de la camiseta oculta, tan sólo presentando a la vista una piel morena y curtida en rostro y brazos tras un fin de semana de rayitos al sol.

¿Donde están aquellas historias incipientes de sirenas y capitanes en los inicios de una primavera anunciando veranos cálidos y aguas acogedoras refrescando el espíritu?, ahora tan sólo existen sueños oníricos y virtuales viendo desde la ventana la vida que sigue un curso en el que no se puede participar más que de espectador.

Vendrán los tiempos que se añoran, no cuando uno quiere sino cuando sean de ser.

S., mayo 013

Hoy por fin.....

Casi las tres de la tarde. Hoy es el día en el que envío una vez más un manuscrito mil veces corregido y que ya no se parece en casi nada a lo que fue. Ya no hay vuelta atrás.

Muy probablemente cuando vuelva a revisar encontraré mil y un detalles que podría corregir, cambiar, tal y como ha venido siendo en el último mes y medio. Un orden cronológico de un instante de vida que abarca casi cinco años de una existencia. Los amigos más íntimos dicen que tengo pánico escénico pues cuanto más lo reviso más pésimo e inútil  me parece el mensaje que he ido hilando a través del tiempo.

No sabía lo que implicaba publicar un libro, la responsabilidad que contraía, el deseo de que sea limpio, transparente, fidedigno. Siempre he sabido que no puedes complacer a todo el mundo y ni mucho menos espero de esta aventura fama, reconocimiento, acuerdo íntegro por parte del lector que considere que vale el esfuerzo leerlo..., si quiero darle rienda suelta a una ilusión que parece que se va convirtiendo paso a paso en una realidad.

Me atemoriza la crítica. No es un blog en el que relatas lo que te apetece y sale espontáneo, es un libro!, jaja!, un libro que estará disponible en algún momento y que me puede aportar alegrías y también decepciones, no a las personas que lo lean o no sino a mí como autora de algo que acabará confirmándome una ilusión convertida en acto o en decepción y revisión de mi manera de sentir y de escribir.

Debo coger un barco que me transporte a la ayuda que necesito para revisar y enviar los últimos detalles, tales como sinopsis, contraportada, imagen que ilustrará la portada, algo sobre mí....,¡madre mía!, esto ya no tiene vuelta atrás, ¡asustada estoy!, sigo siendo tan espontánea como para asombrar hacia terrenos que pueden sorprender negativamente, y aún sabiéndolo no me puedo negar a plasmar lo que siento.

Desde aquí quiero agradecer a todos los lectores de este blog, los de siempre y los nuevos, el que consideren que vale su tiempo detenerse a leer las consistencias y las muchas incoherencias de ésta que escribe.

Un abrazo virtual y mi más sincero afecto, siempre.

S., mayo 013